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Pinpilinpussies, un enredo en la lengua y una revolución punk

Voces melódicas y un sonido punk desgarrador para reivindicar la lucha feminista desde la música

 

PALOMA HERNÁNDEZ MATELLANO

Utilizaban la misma talla de sujetador y el mismo número de fijación de la gomina, y esos vínculos tan absolutamente trascendentales dieron nombre a sus debuts musicales: 80/B (Producciones Polyklin, 2019) y Fuerza 3 (Aloud Music, 2020). Sobre el papel, Pinpilinpussies son un dueto. Sin embargo, Ane Barcena y Raquel Pagès suenan a un híbrido vasco-catalán indestilable. Ambas son la voz, ambas la guitarra y ambas la batería y, después de tantos bolos compartidos, sus estilos de composición se están fusionando irremediablemente. Hipocondría (Aloud Music, 2022) es su segundo larga duración. Parece sencillo adivinar qué es lo que une a Raquel y Ane esta vez.

Qué mejor palabra para definir los últimos dos años. El álbum, compuesto casi íntegramente en la era pandémica, es un reflejo de las sensaciones, miedos y deseos de huida que han sacudido todas las cabezas durante este tiempo. Pinpilinpussies publicaron Fuerza 3 el día que se decretó el confinamiento y, con un disco sin presentar en una gira cancelada, pasaron página para empezar a construir lo que hoy es Hipocondría. Hablan en ‘Bellaco’ del deseo de escapar, de huir a un lugar en el que estar a salvo, y en ‘Ana Virn’ vocean: “Llévame lejos / Porque no me quiero quedar / No quiero estar en ese sitio”. Un anhelo reconocible, y una pregunta que aún resuena en la memoria: “¿Quién demonios ha robado nuestros días?”.

 

 

Para esas ansias de evasión, Ane y Raquel encuentran en las influencias noventeras su mejor refugio. Dos sonoridades tan aparentemente irreconciliables como el pop melódico y el ruidoso post-punk se encuentran en este álbum para firmarlo con el sello Pinpilinpussies. Temas como ‘Escalfred’ recuerdan al pop más bailable y discotequero, mientras la distorsionada guitarra eléctrica de ‘Tiempo Muerto’ ilustra una escena garagera de lo más underground. Ambos sonidos llegan incluso a sintetizarse en ‘Báilame’ y ‘Elio’, acompasando con una segunda voz más melódica el tono desgarrado de la principal.

Una ‘Intro’ multilingüe, que se escucha en catalán, vasco, castellano e inglés, anticipa la gran sorpresa que esconde este álbum. ‘Hange’ es la primera de tres canciones consecutivas en las que el power duo se atreve, al fin, con el euskera, y que se convierten en tres magníficas píldoras de autenticidad y personalidad. La actitud enérgica de Ane y Raquel se mantiene intacta en estos temas, conservando su sonido característico y logrando que el cambio de idioma brille sin desentonar. Un homenaje a la diversidad lingüística que termina de perfilar la identidad Pinpilinpussies.

Transparentes y entregadas a sus ideales, precisamente en euskera suena la desgarradora ‘ERRE’. “No me vas a decir ‘te quiero’ / No me vas a meter la mano por debajo de la falda / No me vas a obligar a vivir en el miedo / Porque eso no es amor”, canta una voz melódica acompañada por gritos cargados de crudeza. Un tono feminista que va dando pinceladas por todo el álbum hasta encontrar en este tema su desahogo más sincero, roto y feroz. Una honesta denuncia que Ane y Raquel firman en honor a todas las Pinpilinpussies.