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The Crab Apples: “Necesitamos decir las cosas que duelen”

El trío de Barcelona desgranan su tercer disco Crap para vestir lo gris de rosa en un año de mierda

 

PALOMA H. MATELLANO

Una plaga de cucarachas en su antiguo local es la causante de que The Crab Apples se hayan paseado por las calles de Barcelona disfrazadas de ese insecto. “Era un sótano con humedades y había cucarachas en cada ensayo; un día jugando Carla empezó: ‘only the cockroaches will survive’ (“solo las cucarachas sobrevivirán”), y se quedó como eso, de risas”. Una surrealista y divertida metáfora que utilizan como lanzadera para un mensaje mucho más trascendental: una llamada de auxilio para frenar el cambio climático. Es así como el compromiso social y la espontaneidad característica de estas jóvenes catalanas se unen en su tercer álbum, una fresca banda sonora para los días más grises.

Con un inteligente juego de palabras entre el nombre del grupo y las inevitables confusiones que este genera, Carla Gimeno (voz), Laia Alsina (guitarra) y Laia Martí (bajo) presentan con el título Crap (2021) (“mierda” en inglés) las ocho canciones que componen su último larga duración. Un disco cargado de su habitual humor irónico y originales símiles que aspiran a remover toda la basura de esta sociedad. Y lo esconden tras una línea estética basada en el color rosa chicle, un desenfadado envoltorio que allana el terreno a un mensaje no tan simpático. “En este disco hablamos de un montón de cosas que no nos gustan, que son una mierda, y nos apetecía mucho jugar con la estética de que fuera súper chicle, como muy pop y accesible”, explica Laia Martí, con la sonrisa de una niña que disfruta jugando con las canciones.

 

 

The Crab Apples son la vitalidad de un cóctel veraniego, la energía de la primera canción de un concierto y la espontaneidad del primer beso. Pero también son esa juventud que vive en busca de su lugar en el mundo, convencida de que si no encaja en el sistema es porque el sistema hay que cambiarlo. “Yo no valgo nada en vuestras vidas de primera / soy solo una pieza de esta cadena”, cantan en ‘Vidas Paralelas’, poniendo voz a toda una generación que se siente atrapada, insignificante e incapaz de progresar. La música es el altavoz para su grito, pero no pierden la naturalidad de una sencilla conversación de terraza: “Entre nosotras siempre debatimos mucho y hablamos sobre lo que nos preocupa, al final somos amigas y compartimos nuestras inquietudes”.

Crap es una cascada de ideas que, como las mejores cosas de la vida, fluyen sin pensarlo demasiado. Desde inusuales disfraces hasta ochenteros dance breaks, dejando incluso que el español se abra paso por primera vez en la carrera de The Crab Apples: “Tuvimos la necesidad de decirlo en castellano justamente porque era un mensaje potente, lo hemos usado para decir las cosas que duelen, para ser más crudas y directas”, confiesa Martí. Asegura que hacía tiempo que se sentían presionadas por la industria a cantar en español, pero no lo hicieron antes porque querían que surgiese de forma natural, sin forzarlo.

“Probar” y “jugar” son las dos palabras que más repite Laia para explicar el proceso de creación de este álbum, y lo hace ilusionada y orgullosa, con un entusiasmo que se contagia pese a los límites que impone una videollamada. Y probando y jugando, como niñas con las piezas de un rompecabezas, han dotado a Crap de una nueva sonoridad más vibrante y cercana a la electrónica, un sonido que “quizá no es propio de una formación de trío y voz, la típica de pop de guitarra-bajo-batería”, pero con el que se han sentido igual de cómodas y representadas.

“En vez de hacer unos acordes planchados en un sintetizador, hemos sampleado unas guitarras que sumadas con otras también sampleadas parecen un sintetizador”, describe Martí, todavía fascinada por cómo, arriesgando con sus propios instrumentos, han conseguido un sonido tan natural y espontáneo, fresco y electrizante. Recurriendo por primera vez a la figura del productor (Víctor Valiente), aúnan la oscuridad hechizante de la electrónica con los ritmos pop más radiantes y que tan bien las caracterizan: “Somos nosotras tocando, pero pasadas por el filtro de la electrónica de Víctor”. Una sonoridad enriquecida que supone una victoria en ese juego que para ellas es la música.

 

Crap se compuso antes de la pandemia y estaba previsto que viera la luz el verano pasado. Además de poner en evidencia sus poderes videntes con canciones como ‘2020’ y ‘System Overload’, que parecían augurar lo que venía –“estaban escritas antes de que pasara todo, y eso es un rollo raro premonitorio un poco preocupante”–, este retraso forzoso de la fecha de publicación del álbum les ha brindado la oportunidad de explotar su creatividad en cada sencillo. “Queríamos trabajar cada canción como una entidad propia”, defiende Laia, un propósito que se constata en los ingeniosos videoclips que han trabajado a medida para cada canción, cargados de ocurrentes dobles sentidos y un sugerente uso del color.

Con la inocencia de quien juega, la naturalidad de quien deja que todo fluya y la espontaneidad de quien no pierde nada probando, The Crab Apples firman un álbum en el que no cierran ninguna puerta. Casan el pop bailable ochentero con los ecos de la electrónica como si siempre hubiesen ido unidos, convirtiéndolos en el altavoz para un mensaje muy potente que busca poner un poco de rosa entre tanto gris.