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Americana es nombre de mujer… con botas

CUATRO NUEVAS PROPUESTAS IMPRESCINDIBLES DE LA MÚSICA DE RAÍCES DE 2022

 

CON LAS BOTAS PUESTAS / MANOLO FERNÁNDEZ

Margo Price, Amanda Shires, Sierra Ferrell o Molly Tuttle son algunas de las mujeres que han venido a refrescar la música de raíces norteamericana, arropadas en ese gran paraguas de sus estilos básicos. Por suerte, su ejemplo va teniendo continuación con otros muchos nombres que se van incorporando al presente más brillante que hemos conocido en los últimos años. Estas son cuatro protagonistas de esas propuestas:

 

MEGG FARRELL

No todo el mundo tiene el atrevimiento ni la capacidad de filtrar las influencias de Billie Holiday, Bessie Smith, Edith Piaf y Patsy Cline y que la mezcla no sea explosiva. Pues ese es el caso de Megg Farrell, una neoyorquina que estudió jazz en París y desarrolló su vocación musical por este estilo en los clubs de su ciudad natal. Fueron siete años actuando y grabando como Sweet Megg & The Wayfarers, hasta que decidió introducir Western Swing y temas de country clásico en su repertorio.

Fue entonces cuando se mudó a Nashville y empezó a trabajar con otros músicos y a experimentar por esos caminos. En 2019 ya publicó un álbum homónimo en el que encontramos temas inclinados a las distintas facetas de la tradición musical y algunas versiones. Ahora le ha dado continuación con las once nuevas canciones de Christine’s Daughter, una segunda entrega en la que se nos transmite la sensación de haber sido trasmutado a tiempos pasados sin perder en absoluto el sentido del presente. Es una demostración de cómo ella es capaz de moverse con naturalidad por el espacio y el tiempo.

Megg Farrell combina experiencia y pasión con unas letras que tienen la profundidad imprescindible. Este nuevo álbum es una mezcla de diversión y relax, donde está acompañada tan solo de guitarra bajo y batería, sin ningún aditamento necesario. En los últimos tiempos, estamos encontrando un buen número de mujeres empeñadas en revitalizar las mejores herencias de la country music con un tinte de modernidad que echábamos de menos.

 

ROXI COPLAND

Roxi Copland tiene una formación clásica y su sede está establecida en la tejana ciudad de Austin. De ella tambien podríamos decir que su vida anterior tiene que ver con la de cantante y pianista de jazz en los más diferentes clubes del género. De aquella experiencia dejó hasta dos Eps y tres álbumes, publicados entre 2008 y 2017 que la fueron acercando a la country music. Ha tardado cinco años en publicar un nuevo registro y para ello ha contado con la producción del experimentado Justin Douglas, utilizando a algunos de los más sobresalientes instrumentistas de la llamada “capital del mundo de la música en directo”, lo que ha supuesto un toque de equilibrio para un trabajo que se ha conformado en tiempos de pandemia.

De hecho ‘I Come From Crazy’, el tema que lo da título, nació debido a las diferencias que surgieron en el seno de su propia familia sobre si vacunarse o no contra el COVID. Ella misma confiesa que algunos de sus miembros estaban convencidos de que si lo hacían podían quedarse estériles o  sufrir una combustión espontánea. Tras una conversación telefónica muy tensa con su madre, Roxi Copland pensó que “venía de la locura” y decidió que entre reír o llorar era mejor sonreír y sentarse al piano. Así nació una de las más deliciosas canciones del momento.

 

BELLA WHITE

Bella White debutó hace dos años con Just Like Leaving y al escucharla es fácil que pienses en los Apalaches, aunque ella es nativa de Calgary, en la provincia canadiense de Alberta. Pero su  herencia musical te lleva a esos parajes con un sonido impregnado de la tradición del bluegrass que arropa, eso sí, una narrativa mucho más cercana a estos tiempos para hacer que el conjunto sea más accesible. Bella White está muy cerca de regalarnos su segunda entrega, producida por Jonathan Wilson, un nativo de Carolina del Norte pero residente en California, bien conocido por sus trabajos en solitario y por proyectos junto a Jackson Browne, Benmont Tench, Dawes, Margo Price o Billy Strings. Grabado en los Fivestar Studios, que el propio Wilson ha construido en Topanga Canyon, la joven canadiense ha mantenido su fuente creativa y su empatía con las personas reales a las que les ocurren cosas reales.

El nuevo álbum exhibe una evolución natural de su sonido, basado en la simple asimilación de sus raíces arropando historias del presente con el apoyo de los músicos perfectos para que todo suene compacto y amplíe las propuestas de su inolvidable debut.

 

S.G. GOODMAN

Con tan solo 33 años, S.G. Goodman es el último ejemplo por el momento de un movimiento de artistas de Kentucky que se han inspirado en su estado natal para edificar sus carreras. Así ha ocurrido con Tyler Childers, el más popular de todos ellos, Kelsey Waldon o Joan Shelley, alejados de las escenas de Nashville y Nueva York. Goodman nació en Hickman, en las orillas del río Mississippi, encaramada en una hermosa colina, como decía de ella Mark Twain.

Hizo su debut hace un par de años con Old Time Feeling, un trabajo co-producido por Jim James de My Morning Jacket, en el que evidenciaba que su voz estaba cosida a los paisajes del Sur en sus más diversas texturas, desde la alegría a la angustia y a menudo invisible. Pero en su nuevo trabajo, Teeth Marks, ha dado un giro más personal y profundo, sin olvidar las implicaciones con la tradición y la nostalgia sureña. Esta vez “ha tomado tierra”  para exponer las experiencias más vulnerables y dolorosas de las relaciones interpersonales, incluyendo las suyas propias que pasan por su identidad sexual. S.G. Goodman es consciente de que puede describir una tensa relación amorosa de igual forma que lo hace con respecto a su relación con ciertas gentes de su sur natal.  Son 11 temas de una inmediatez apasionante en la que procura encontrar un equilibrio siempre inestable entre su dignidad personal y su amor por su tierra y sus gentes. Todo ello tiene un envoltorio de una gran diversidad sonora que subraya un espectro emocional.