TOP

Jose Ignacio Lapido, motivos para brindar

Hablamos con el integrante de 091, que presenta ‘A Primera Sangre’, su noveno disco

 

JAVI TEJERO

Relampaguea una luz cegadora en la tarde de viernes en Granada. Tenemos la Semana Santa a la vuelta de la esquina y se hará prácticamente imposible caminar por el centro. Pero hoy hay otras vibraciones, hoy tenemos disco nuevo de Lapido en el mercado, una fecha marcada en el calendario desde hacía meses. Me encuentro con él momentos antes de la primera firma de discos, presentación de armas antes de cruzar los aceros en los escenarios. Acude puntual a cumplir con sus compromisos con la tranquilidad de quien sabe que lleva un nuevo clásico en las manos.

 

Jose Ignacio Lapido, considerado uno de los mejores letristas del rock de nuestro país, vuelve a ofrecernos un trabajo excelente con A Primera Sangre (Pentatonia Records, 2023), el noveno en su cuenta. El granadino es ya una institución, y continúa infatigable en su labor de darnos joyas en forma de canciones en las que discurre sobre lo humano y lo divino, en las que hasta el más mínimo detalle cuadra con el resto. Una estética de novela decimonónica ilustra esta colección de once duelos que hieren de emoción.

 

Han sido seis largos años desde su anterior grabación, El Alma Dormida (Pentatonia Records, 2017). Pero esos seis años son una duración relativa teniendo en cuenta lo que ha habido por medio. “En el pop seis años son una eternidad. Pero en 2017 y 2018 estábamos presentando El Alma Dormida. A finales del 18 los 091 decidimos volver a la actividad discográfica, tras la Resurrección de 2016 nos dijimos que no podíamos seguir haciendo directos tirando sólo de repertorio antiguo. En 2019 se editó La Otra Vida y comenzamos la gira de presentación. En 2020 llegó la pandemia y tuvimos que cancelar lo que quedaba de gira. Comencé a hacer conciertos en solitario o con Raúl (Bernal) por primera vez en mi vida, para adaptarme a las circunstancias. Ahí descubrí lo que impone el silencio de un teatro cuando estás solo en el escenario. Fue en el 21 cuando ya pensé en grabar nuevo disco porque ya se iba aclarando todo”, afirma.

 

Lo cierto es que para sus fans esa espera ha sido de siglos. Con 25 años de intachable carrera en solitario, las expectativas son máximas, como él mismo reconoce: “Siempre se te juzga por lo último que has hecho, y mi nivel de exigencia no sólo es el mismo que al principio, sino más alto”. Cuando sonó el primer single de adelanto, ‘Curados de Espanto’, supimos al momento que lo había vuelto a conseguir, de nuevo había dado con la fórmula mágica del rock profundo y elegante del que es abanderado. Se le nota en plena forma, cantando con una confianza a la que ha contribuido el relajado ambiente de grabación con Carlos Díaz a los mandos, con quien vuelve a trabajar. “Conozco a Carlos desde hace un montón de tiempo y lo he visto crecer en su profesión. Ha hecho que la grabación sea muy tranquila y muy fluida, y es el responsable último de que el sonido del disco sea tan natural”. La producción ha estado a cargo de Raúl Bernal, su teclista desde hace muchos años, que se está prodigando en las labores de productor y que se ha vaciado en este proyecto. A la batería ha estado, como es habitual, Popi González; al bajo, otro 091, Jacinto Ríos, y el propio Jose Ignacio se ha encargado de todas las guitarras, como en sus primeros trabajos en solitario. “Quería recuperar esa faceta, mi carrera al fin y al cabo empezó como guitarrista, y quería que la guitarra fuera también un signo de la personalidad del artista”.

En A Primera Sangre encontramos muchos palos del rock americano, con orientaciones al blues o al folk, sin olvidarnos de unos aires country a los que contribuye de manera decisiva la maestría de Quini Almendros al pedal steel. Uno de los momentos con más garra lo tenemos en ‘Malos pensamientos’, donde letra y música apelan a instintos primarios. “Es un blues, un género en el que me siento muy cómodo, inspirado en el blues eléctrico de los 50, creo que le puse a Popi alguna grabación de Otis Rush o Big Mama Thornton. Los ritmos eran muy sueltos, algunos tenían raíces latinas. Quería que, aunque fuera un blues eléctrico pesado, con un riff contundente, tuviera esa soltura, son ritmos que ya rara vez se escuchan”. En ‘Nadie en su sano juicio’ escuchamos una letra que destila ironía y crítica. “En otros álbumes he hecho canciones repartiendo estopa a quien se lo merecía, pero en ese aspecto soy ecuánime: reparto a diestro y siniestro. En esta canción no tenía intención de ser crítico con nada, hago un paseo sobre la fina línea que separa la cordura y la locura, y cómo cambia el concepto dependiendo de la percepción de la realidad que tiene cada uno. También observo cómo se puede distorsionar esa realidad, mediante sustancias o mediante el poder”.

 

Son recurrentes las referencias al final del camino a lo largo de los temas, una mirada de frente al abismo que ya había aparecido en anteriores discos pero que asoma en bastantes versos de A Primera Sangre. “En el mundo del pop hay muy pocas canciones que hablen de la muerte. En el rock algo más, sobre todo a partir de Dylan o Reed. Sin embargo, en el folk o en el blues la muerte está muy presente, igual que hay canciones de celebraciones o de amor. Es algo con lo que todos nos vamos a encontrar, y por ejemplo en ‘Curados de espanto’ más que un drama es una celebración por todo lo vivido”. El paso del tiempo siempre ha salido a relucir en sus composiciones, y ahora nos lo muestra con una dulce melancolía en temas como ‘Arrasando’, ‘De noche la verdad’, o ‘No hay nada más’. “Aunque hagamos rock, creo que el rock tiene la mayoría de edad suficiente como para tocar el tema que haga falta”.

 

Actualmente está preparándose con su banda para el inminente inicio de gira, a la que se incorpora Víctor Sánchez con la guitarra, además de seguir ensayando con 091. “Los primeros ensayos están siendo muy potentes, estamos deseando empezar. Llevábamos mucho tiempo sin tocar juntos y la verdad es que nos teníamos ganas”.

 

Lapido ha vuelto, y los engranajes están perfectamente engrasados. A Primera Sangre es una colección deliciosa de canciones cuidadas, que acarician y duelen, con armonías elaboradas y un acabado superior. En guardia.