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Quique González

Quique González, de Tony Soprano al último adiós de ‘Lost in Translation’

Más allá de su música. Amistad, despedidas, regresos, cine o últimos descubrimientos musicales con el músico madrileño

 

No He Venido a Hablar de Mi Disco | RAQUEL ELICES / MARÍA F. CANET

Hacía tiempo que las calles de Malasaña no hervían con esas ganas de rockear un miércoles noche. El Free Way es uno de los lugares idóneos para asistir a esa efervescencia. Allí esperamos la llegada de nuestro entrevistado, mientras suena el Me and Bobby McGee de Janis Joplin y le damos los primeros sorbos a una doble de cerveza. De entre todas las mesas del local, elegimos la de Tom Petty.

Recién llegado de Villacarriedo, fiel a su chupa de cuero domado y a sus botas oscuras, Quique González (Madrid, 1973) entra en escena con una sonrisa calidad, a la que acompañan sus ojos amables. Es principios de noviembre y el músico pasa unos días en su ciudad natal para ultimar los ensayos de la gira de presentación de Sur En El Valle (Cultura Rock Records, 2021).

Hace 17 años que el forastero de Villacarriedo -ya uno más en Las piscinas de Fonso- decidió establecer su residencia en Cantabria. Ubicó su casa en ese paraíso verde llamado Valles Pasiegos, del que nadie como Quique ha hecho mejor promoción jamás. Una etapa que para el músico comienza a llegar a su fin o, como diría él en términos cinematográficos, empieza a escribir una segunda parte. A lo largo de esas casi dos décadas han pasado muchas cosas, entre ellas una muy importante llamada Nora.

Su hija es un motor de movimiento, la luz de la luz del tornado y una de las razones por las que el músico comienza a plantearse establecer puentes más largos entre Cantabria y la capital. Charlamos con él sobre todo ello. De las despedidas a las que nos arroja el paso del tiempo, de cómo se encajan los golpes y los cambios de la vida, de cine, de historias que podrían convertirse en un guion noir y, por supuesto, del trío  de ases: Dylan, Petty y Zevon. También echamos un vistazo a sus nostalgias malasañeras y a sus Madriles, a los que uno siempre acaba regresando. Decide, entonces, pedirse una Cibeles -cerveza local- y sonríe al observar la cara del músico californiano estampada sobre la madera: “¡qué buena mesa!”.

 

F.R. Así que te vuelves a Madrid…

Q.G. Sí, pero no me veo volviendo a Madrid ciudad, va demasiado rápido para mí. La familia de mi pareja está en La Cabrera y me apetece que Nora esté más cerca de su abuela. Tampoco me iré allí definitivamente, me gustaría dejarlo como un sitio para escribir canciones, para tocar. Además yo también voy a estar más cerca de mis amigos, de mi hermana… Estar un poco más arropados, sobre todo por la niña. Ya me había acostumbrado a vivir aislado.

 

Llevas viviendo allí desde 2004 ¿qué ha cambiado en ti durante todo ese tiempo?

Después de 17 años te lo planteas y lo cuestionas todo. He vivido tanto tiempo solo que me he acabado conociendo bastante bien a mí mismo, supongo que no te queda otra. Hasta ahora, (Villacarriedo) ha sido mi lugar en el mundo y creo que lo va a seguir siendo, pero, a veces, piensas que te estás perdiendo cosas.

 

Entonces, algo de Madrid sí que echarás de menos…

Bueno, es como la canción de Kiko Veneno, “a veces te echo de menos, otras te echo de más”. El hecho de compartir, salir una noche, te vas a ver a un amigo, a otros… Eso lo he tenido poco en Cantabria. Cuando he estado girando he tenido la oportunidad de tomar el pulso a las ciudades y ver a los amigos y eso lo he echado de menos a veces. Otras veces, pienso que ha sido demasiado “salir”, siempre tocaba alguien en algún garito o presentaba una obra de teatro… Todos los días eran fiesta, como decía mi padre (risas).

 

“Las decisiones más importantes de tu vida las tienes que tomar cuando no tienes ningún tipo de experiencia”

 

Está claro que la vida es ir encajando cambios. Aunque a veces no es fácil y nos gustaría que fuese como decías en Me mata si me necesitas… “madurar, crecer debería ser un juego de niños”, ¿verdad?

Sí, supongo que tiene que ver con aceptar los cambios con deportividad. Respecto a ese verso, pienso que es una putada porque las decisiones más importantes de tu vida las tienes que tomar cuando no tienes ningún tipo de experiencia: qué estudias, si te ves con esa persona el resto de tu vida, dónde vives, separarte de tus padres, quiénes son tus amigos y todo eso. Son decisiones que tomas muy joven, sin ninguna experiencia, ni madurez. Tendríamos que tomar esas decisiones a partir de los 30 o los 40 cuando ya tienes un camino recorrido… sino es una putada.

 

Y ahora sí tienes edad para tomar esas decisiones, emprender cambios como los que se notan en ese nuevo disco, Sur en el Valle (2021) y cantar aquello de que “duele pero ya no duele como antes” (‘Amor En Ruta’)  o que “ya no le sacas la navaja a cualquiera” (‘Puede que Me Mueva’).

Sí, tiene mucho que ver con tender más a lo conciliador que hacia lo beligerante, tratar de no pelearte demasiado con las cosas y contigo mismo porque tampoco te lleva a ningún sitio ¿no? Y porque se pierde mucho tiempo encabronado con ciertas cosas. También asumes que en ciertas ocasiones la has cagado, no has estado todo lo fino que te gustaría y tienes que perdonar más los errores de los demás y los tuyos.  Supongo que el disco habla de eso, aceptarlo con deportividad.

 

Y en ese proceso también entran las despedidas, porque madurar también es asumir algo tan difícil como que “los amigos se van”

Siempre digo que los amigos se van, no se mueren. Intento que tenga cierto sentido del humor con “regresarán de vacaciones”, pero en mi caso, cuando tienes amigos desde pequeño, las vivencias son muy especiales y, de repente, te haces mayor, uno tiene una novia, otro un trabajo y hay un poco más de dispersión. Igual te juntas un día y hay ideas que no entiendes tanto cómo antes o a algunos se les va la cabeza…

 

¿Qué significa para ti la amistad?

Bueno, es uno de los pilares fundamentales de mi vida y lo sigue siendo. Prácticamente en casi todos mis discos hay una canción dedicada a la amistad, ‘Cuando Éramos Reyes’, ‘Los Amigos Se Van’…

 

Esa idea de los amigos como familia, también la llevas a tus bandas. Siempre transmites ese buen rollo sobre los escenarios, pero supongo que hay veces que fallan… y aquí, no sabemos si eres un poco Tony Soprano (risas)

La verdad es que he sido muy killer con eso. Me he llevado disgustos cuando un músico de mi banda se ha ido a tocar en otro proyecto y ha sido un error por mi parte, porque realmente vivimos en un país muy pequeño y es muy difícil que un músico viva solo de una gira, porque es imposible hacer 200 conciertos al año como en Estados Unidos. Yo muchas veces, de manera errónea, me lo he tomado por lo personal, pero claro, es que esto no significa que les guste más lo que hace otro, sino que esto también es un oficio… Con el tiempo lo he ido aprendiendo, me ha costado, pero confieso que he llegado a llorar por Javi Pedreira (guitarrista que formó parte de La Aristocracia del Barrio y participó en la gira de Avería y Redención)

 

“Cuando falla la lealtad es que falla todo”

 

FOTO: RAQUEL ELICES

 

¿Qué crees que duele más, una decepción amorosa o con un amigo?

(Se queda unos segundos en silencio) Bueno… depende del tipo de decepción, pero a mí me duele más la de un amigo. Cuando falla la lealtad es que falla todo. Cuando una novia te deja igual te tiene que dejar, pero cuando un amigo no es leal contigo parece que no entra dentro de las reglas del juego, ¿no? y eso a mí me ha dolido más. Además me he calentado mucho en el momento, pero según pasa el tiempo tiendo más hacia la conciliación. .

 

¿No eres Tony ya, no? (risas)

Ya no soy tan Tony. No, no, espero que no (risas). En realidad, afortunadamente no tengo nada de Tony. Él es un líder natural en su comunidad y su familia, yo no. Yo ejerzo mi liderazgo como un tío que está al frente de una banda y que tiene que tomar ciertas decisiones.

 

Bueno, en realidad lo decimos porque sabemos que te gusta mucho Los Soprano y esas películas de cine negro en las que hay unos cuantos ajustes de cuentas. Y ahí nos queríamos quedar, en las ficciones… tu discografía está repleta de referencias a todo ese universo cinematográfico… ¿Qué significa el cine para ti?

Me gusta tanto como la música. Pero me he acabado dedicando a la música y he tratado de hacer mis pequeñas películas a través de mis canciones, precisamente porque no tengo talento como cineasta ni como guionista. Hice un intento, pero fracasé estrepitosamente (risas).

 

¿Escribiste algún guion de cine?

 Bueno, realmente sólo llegué a hacer los ejercicios que me mandaban en un curso que hice de guion.

 

Dicen que todo amante del cine tiene en mente un guion que nunca ha llevado a cabo…

Bueno, la verdad es que hay un crimen en Santander, una historia negra que estuve siguiendo durante muchos años, acumulando, incluso, noticias, datos y lo que me contaban las gentes de por allí con la idea de hacer algo con ello.

 

¡Queremos saber más!

Es un caso real un poco turbio, pero, bueno os lo contaré, no creo que los implicados se pongan a buscar (risas). Mac (Fernando Macaya) tenía un pequeño estudio en Santander y cuando salíamos íbamos a tomar una cerveza a un bar que había al lado. Entonces, la camarera de ese sitio apareció muerta en un coche en lo que parecía ser un ajuste de cuentas. Me puse a buscar y había una historia increíble ahí, bueno la hay. Es algo muy turbulento, está la mafia metida ahí. En realidad, me da miedo esa gente…

 

Hay elementos muy tuyos ahí, una camarera, un ajuste de cuentas…

¡Casi parece una canción mía! (risas)

 

Podría ser una banda sonora, también. Últimamente hemos visto a Vetusta Morla haciendo la BSO de La Hija de Martín cuenca, o a Derby Motoreta’s Burrito Kachimba con Las Leyes de La Frontera de Daniel Monzón. Más de una vez has dicho que te gustaría componer una banda sonora para una película… ¿de quién sería? 

Sí. Me gustaría componer la banda sonora de una película de Enrique Urbizu. Me encanta. De hecho le llegué a proponer si podía hacer un videoclip para el disco que saqué con Los Detectives y cuando hemos hablamos hemos tenido buen rollo, ¡quién sabe!.  Una banda sonora creo que no soy capaz de hacer, pero quizá una cortinilla… (risas) 

 

Lo que sí has conseguido es que, en 2012, tres de tus canciones salgan en una película chilena llamada Mujeres infieles. ¿Cómo surgió eso?

Llegó de casualidad porque en esa peli sale Lucía Jiménez (hermana de Rebeca Jiménez) y creo que ella le debió de dar la chapa al director con mis canciones (risas) y el tipo las metió dentro. Después, cuando toqué en Chile, hubo gente que venía por la peli, igual no todos… y me lo han recordado de vez en cuando porque hubo un poco de lio con esa peli. Chile es un país muy católico y había un trio o dos chicas besándose. Se acababa de morir Pinochet y no estaban acostumbrados a ello.

 

Esa relación con el cine atraviesa tu discografía, tienes referencias del séptimo arte en todas partes. Queríamos que nos desgranases algunas de ellas. Por ejemplo, Thelma y Louise, a la que se hace un guiño en el videoclip de Me mata si me necesitas.

 Sí, Alberto lo metió porque sabe que me gusta mucho esa película. Es una película que transmiten compañerismo y lealtad.

 

La Noche Americana.

 Vino después de conocer la película de Truffaut. Paco Bastante, bajista de Sabina, el autor de la música de ‘La ciudad del viento’… aunque el no grababa el disco, pero cuando estábamos grabando nos vimos… y me recordó que el tenía un grupo de joven que se llamaba La noche americana… y me recordó que era la peli de Truffaut. Uniendo… Truffaut y el disco de Paco me pareció perfecto. Muchas veces no tienen una explicación… a veces, simplemente encaja bien.

 

El Rey Pescador.

Me flipó mucho esa película, que habla mucho de las relaciones… te deja bien, pero es muy bonita. Te reconcilia con la vida.

 

Scarlett Johansson.

Lo primero que me viene siempre a la cabeza es Lost in Translation y esa escena maravillosa del final.

 

¿Qué crees que se dicen?

 No lo sé, uno siempre tiende a pensar que la historia termina bien, que hay un mensaje de amor. Tendría que volver a verla y pensarlo bien. No sé si sabes que Bill Murray, hasta el día anterior no sabía si iba a hacer la película…y estaban en Japón, pero es un actor que está como una regadera… Su libro es increíble ‘Cómo ser Bill Murray’, por cierto, su libro de memorias. Igual le dijo… ¿creías que no iba a llegar al rodaje, verdad?

 

Marilyn Monroe.

Un icono de cine, sexual

 

Steve McQueen.

Clase, sobriedad… aunque era un poco cabrón, me encanta en La piel de rodeo…

 

Cristopher Walken.

Mi actor favorito de todos los tiempos, de hecho tenía una camiseta que me compré en Londres. Blanca con la cara de Cristopher… puede que siga siendo mi camiseta favorita…El Cazador me gusta mucho de él.

 

John Wayne.

Me gusta más como símbolo que como tío o actor… Porque creo que era super facha, el tío. Es verdad que a veces si fallan en lo fundamental… es como Van Morrison, que ya sé que es antivacunas y me cae un poco mal. Si fallan en las cosas importantes…

 

A parte de tus ídolos de cine, ¿qué tres películas te han marcado a lo largo de tu vida o recientemente?

De las últimas que he visto me gustó mucho Drunk (Thomas Vinterberg, 2021), me gustó muchísimo esa peli, no es que me gustara, es que se me quedó ahí, muy vitalista, abordando el autocontrol, tiene un final un poco Disney para algunos, pero para mí es perfecta (risas). Tampoco podemos ser tan gruñones todo el tiempo.

 

Luego ‘Paris, Texas’ (Wim Wenders, 1984), Harry Dean Stanton es de mis actores favoritos, y hay algo en esa peli que es súper poético y emocionante, la música también, la escena de Natassja Kinski y Harry a través del cristal y ella llorando. La verdad que me rompe el corazón. De cine negro, me gusta mucho Melville, las pelis que hizo Alain Delon con él: El silencio de un hombre (1967), Círculo Rojo (1970) y Crónica Negra (1972).

 

¿Cuándo fue la última vez que lloraste en el cine?

(Se queda pensando un rato largo) Pues con el documental Harry Dean Stanton Partly Fiction (2012) que es en blanco y negro, sale él cantando la canción de la película Paris Texas, ‘Canción Mixteca’

 

Hay más cosas que te relacionan con el cine, como por ejemplo cuando estuviste trabajando en Mallorca de animador, ¿no?

Sí, me vestí de John Travolta (risas).

 

¿Y de Elvis, no?

No, no me daba la talla para eso, pero es curioso porque el actor principal que está haciendo Grease ahora mismo en Madrid se llama como yo, Quique González. Yo había hecho de él muchas veces y me hizo gracia…

 

¿Qué aprendiste de aquella etapa?

Aprendí a salir de mi entorno, vivir en una isla tan guay como Mallorca, conocer a gente de muchos países distintos, chapurrear alemán… sabía las frases estándar sacadas de los shows y de los deportes y bueno hice muy buenos amigos. 

 

¿Te ha servido esa etapa de animador con Nora?

No realmente, pero si Nora me lo pide me visto de John Travolta haciendo el pino (risas) 

 

Lo que sí hiciste para ella fue una playlist en Spotify llena de mujeres brillantes de la música.

Sí, conecto mucho con las voces femeninas; carreras musicales de mujeres como Lucinda Williams me gustan más que las de muchos hombres. Pensé que era una buena idea hacerle un disco de canciones cantadas por mujeres. Un día, quizás, lo escuche y le guste, aunque bueno, ya le gusta: se sienta al piano de vez en cuando.

 

Muy Nora Jones…

Sí, es que además su apellido es Juanes.

 

¿Qué música le pones?

Lo primero que le puse fue el ‘Suspicious Minds’ de Elvis y la ‘Nana del Caballo Grande’ de Camarón, pero claro, si entra el cantajuegos gana (risas).

 

¿Cómo te entró a ti la vena melómana?

Mi madre escuchaba mucho a José Luis Perales, a mí me gustaba también. Más adelante, creo que le di una turra increíble a mi padre para que me comprara un single de un grupo que se llamaba Pato de Goma. En la cara A estaba una canción que se llamaba ‘Chicos Malos’ y en la B venía una versión en castellano del ‘Get Off My Cloud’ de los Rolling Stones. Fue el primer disco que tuve. Luego nunca supe qué fue de esa banda.

 

¿Cómo llevaron tus padres que quisieras dedicarte a la música?

Puff, mi madre fatal, nunca lo hubiera aceptado. Ella murió al mes de dar el primer concierto de mi vida con Disturpin, la banda que tenía por aquel entonces. Pero ella era la típica madre de “esto es un hobby, hijo”. Al revés que mi padre, que siempre me apoyó un montón, venía a todos los conciertos, le encantaba conocer a la banda…Él no era de escuchar mucha música, pero le gustaba su hijo (risas). Seguramente, el primer concierto al que fue mi padre fue cuando toqué en El Rincón del Arte Nuevo, cuando yo tenía unos 22 años. A mí me encantaba verle ahí. 

 

“Creo que aún no me he repuesto de la muerte de Tom Petty”

 

¿Cuál dirías que es tu trio de ases en la música?

Ahora mismo diría Warren Zevon, Tom Petty, es el que más he ha gustado de siempre, y Bob Dylan.

 

 

Aprovechando que estamos en el Free Way (bar de Malasaña que toma su nombre del Free Fallin’ de Petty) y en esta mesa (la de Tom Petty) ¿Qué ha representado para ti? Murió la noche en la que ofreciste el último concierto de la gira de Me Mata Si Me Necesitas…

Fue muy duro, al terminar de tocar me metí en el camerino. Empezó a sonar el móvil y vi la noticia. No me lo creía y no me lo quise creer. Por la mañana, con una resaca increíble y sabiendo que había pasado de verdad, llame a Ovidi (Los Zigarros), con el que siempre me mando cosas de Dylan y Petty. Estuve llorando media hora con él. Ninguno de los dos dábamos crédito y creo que todavía no me he repuesto.

 

¿Con qué disco te quedarías de Tom?

Wildflowers, sin duda, es el disco favorito de toda mi vida. Le vi en Nueva York y en Saratoga, que está a un par de horas… Jackson Browne era el telonero. El concierto de mi vida. Llegué con el tiempo justo porque pensaba que ese concierto era en Nueva York y tuvimos que improvisar. Luego le vi en Italia, en la última gira europea, en Pisa. 

 

Siempre has citado a Dylan como uno de tus imprescindibles. De su carrera ¿con cuál de sus etapas te quedarías?

Me gustan diferentes etapas. El último disco me parece increíble.

 

El Rough and Rowdy Ways con el que llegó a colarse en los alto de todas las listas de lo mejor del 2020. Todo un reconocimiento que logró con 80 años ¿Cuál crees que es el poder para conseguir algo así?

El poder es hacer siempre lo que le ha dado la gana. Que nunca ha intentado estar de moda, ha confiado en su instinto.

 

Es el mismo espíritu que persigues tú…

Bueno, sí, pero yo no he conocido al Papa ni hago anuncios (risas).

Imaginamos que tendrá algún hueco especial en tu discoteca.  ¿Tienes algún toc melómano a la hora de ordenar los discos?

Nada, soy muy caótico. Es lo que hace falta en mi vida, un poco de orden. Durante la pandemia, los sagrados sí los ordené: tdos los de Bob, los de Petty… Ordeno por artistas.

 

¿Qué música actual escuchas?

El último de The War On Drugs, el disco navideño de Hiss Golden Messenger o Matt Maeson, un artista canadiense.

 

¿Y de la música patria?

Me gusta mucho Stanich, una chica que se llama Marta Andrés, Toni Brunet le ha producido el disco y suena muy bien. También Los Estanques. Les conocí cuando tenían 17 años y eran un grupo de rock progresivo, Crayolaser. Era increíble. Íñigo, el cantante, es un genio. Ahora son otra versión de lo que eran, con la que yo personalmente conecto más.

 

¿Para cuando una colaboración con ellos?

Me gustaría, pero tampoco tengo confianza con ellos, igual creen que lo que hago es poco sofisticado y me ven como un dinosaurio (risas).

 

¿Con los años uno se quita prejuicios musicales?¿tienes ahora algún placer culpable musical?

No es por quedar bien… pero creo que no tengo ningún placer culpable musical. La gente dice que está guay el disco de C. Tangana, pero, no sé, yo paso. Igual es un poco paleto, pero es que prefiero escuchar el último de Fabián o el de Stanich. No es para mí. 

 

También eres un gran aficionado a la lectura. ¿Qué libros que hayas leído recientemente recomendarías?

‘Simón’, de Miqui Otero,  me encantó. Ese libro es mágico. Me emocionó.  También  ‘Mala Herba‘ de Jabois

 

Para terminar, ¿cuál es la luz de la luz de tus tornados?

 La luz que se abre entre las grietas… para mi lo que va a venir y no conoces y te va a gustar. La esperanza. Lo que está por venir, lo bueno que está por venir.